Escribo este artículo motivada por el esfuerzo que realizan instituciones académicas en Panamá por incorporar esta nueva modalidad de estudio dentro de su oferta académica. Esta clase de innovación es realmente aplaudible, pero que este afán de vanguardismo no nos impida reflexionar si lo que estamos promoviendo entra en realidad dentro de la categoría de educación virtual.
Wikipedia define este término como:
La educación virtual es una oportunidad de aprendizaje que se acomoda al tiempo y necesidad del estudiante. La educación virtual facilita el manejo de la información y de los contenidos del tema que se quiere tratar y está mediada por la nuevas tecnologías de la información y la comunicación - NTICs - que proporcionan herramientas de aprendizaje más estimulantes y motivadoras que las tradicionales
En base a esto, podemos afirmar que Educación Virtual no es llevar un texto académico y “subirlo” a la web. La educación virtual va más allá; consiste en tomar ese texto, adecuarlo y adaptarlo a las características propias del mundo virtual.
A manera de ejemplo, supongamos que nos asignan el dictar clases en un país lejano como La India. De ninguna manera intentaríamos enseñar en este país siguiendo la metodología de enseñanza de Panamá. De intentar esto, nuestros alumnos quedarían frustrados al no seguir los esquemas de enseñanza a los cuales ellos están acostumbrados. Algo similar ocurre con la educación virtual, que debe estar orientada en función al cibernauta y a las características y normas a las que él está acostumbrado a utilizar dentro del mundo virtual.
Veamos cuáles son algunas de estas características de mundo virtual y por ende, de la Educación Virtual:
1. Interactividad. El nombre lo indica: www (WORLD WIDE WEB). El internet es una red. Miles de usuarios conectados que se relacionan entre sí, de manera sincrónica o asincrónica. La educación virtual debe tener presente este elemento y proporcionar las herramientas para garantizar la efectiva comunicación de los participantes, sea través de chats, foros, blogs, correos, conferencias virtuales o cualquier otro medio. No erremos al crear cursos en donde únicamente se comunica el tutor con su alumno. Esto no es Educación Virtual, mas bien, pudiera ser Tutoría Virtual.
2. Personalización: El mundo virtual es un mundo de expresión. El usuario siente placer al mostrar al mundo entero quién es, o quién pretende ser. Es por ello que ha proliferado el uso de los blogs, o diarios personales, donde un cibernauta tiene la libertad de expresión. Las redes sociales son otra muestra de esto. “My Space,” “Facebook,” Todas permiten al cibernauta mostrar parte de su vida, de aquellas cosas que son importantes para él. Al matricularse en un curso virtual, un cibernauta espera encontrar también este elemento que le permita la libertad de expresión. Dentro de un curso virtual, esto se puede dar a través de la creación de su perfil, de páginas personales, de un avatar, etc.
3. Trabajo colaborativo: Existen investigadores que sustentan que el internet promueve el aislamiento social; pero esto dependerá en gran medida de las actividades que las personas realicen cuando están conectadas. ¿Qué hacen gran parte de los jóvenes hoy en día cuando navegan? CHATEAN…Sí, así es. Y no solo chatean, se comparten imágenes, música, videos y todo aquello que pueda ser convertido en “bytes” y pasar por la red. Esta clase de interactividad permite el trabajo colaborativo, elemento que debe también estar presente en la educación virtual a través de los “wikis”, plataformas de colaboración, etc.
4. Dinamismo: ¿Recuerdan los sitios web estáticos? Esos fueron los primeros…una hoja llena de texto. Los sitios actuales son dinámicos. Cuentan con usuarios entrando y saliendo, dejando comentarios; con noticias que cada 15 minutos se refrescan. Incluso, páginas como Yahoo y Google permiten al usuario organizarlas y rediseñarlas de la manera que él desee. Hay íconos interesantes, animaciones en flash, avatares que te hablan, es un mundo mágico. El usuario que pasas 3 o más horas navegando se acostumbra a esto. Cuando ese usuario se matricula en un curso virtual, espera encontrarse con este mismo dinamismo, esta energía desbordante propia del internet.
En ocasiones este elemento de dinamismo es omitido dentro de la educación virtual, sustentado por el hecho que puede crear distracción al alumno. Mi pregunta para estas personas sería la siguiente: ¿Qué ha pasado con los programas televisivos educativos de años atrás que mostraban a una persona adulta, sin energía alguna, hablando de un tema de manera monótona? La respuesta es que estos programas, a pesar del excelente contenido académico, han salido del aire. Usaron un medio novedoso para la transmisión del mismo, pero no las características propias de los programas de televisión. Los programas educativos en la actualidad que se transmiten por televisión cuentan con la misma calidad que una película de Hollywood. ¿Por qué?, porque esto es lo que el televidente espera encontrar. Igual ocurre con el usuario de internet. Hay elementos que él espera como norma encontrar dentro de todo lo que utilice este medio de difusión.
Con este artículo no es mi deseo el desmeritar los esfuerzos y avances logrados dentro de la Educación Virtual en nuestro país. Es más bien con el objetivo de brindar un aporte y forzarnos a meditar que la educación virtual requiere antes que todo de una inmersión total dentro del mundo virtual y una compresión de sus elementos y características que lo conforman. También se requiere de un análisis de las características propias del cibernauta y sus expectativas ante la educación virtual. Recordemos que la educación virtual no es para nosotros, que ya hemos sido formados dentro de un contexto tradicional presencial. Esta nueva modalidad se ha creado en función de las nuevas generaciones que prácticamente viven dentro del “ciberespacio;” en un esfuerzo por educarlos de una manera que ellos encuentren motivadora.
¿Mi recomendación para todos aquellos que desean formarse como docentes virtuales?
Inscríbase en una red virtual, diseñe su sitio web o blog personal, hágase parte de una lista de correos, participe de las discusiones que se dan en un foro, abra su cuenta en Messenger y póngase a chatear todas las noches, forme parte de un mundo virtual, cree su avatar. En fin, viva dentro de la sociedad virtual, experiméntela en toda su magnitud, relaciónese con los que a diarios pasamos horas dentro de este mundo. Esta es la mejor preparación que se puede tener, antes de intentar diseñar o facilitar un curso virtual.
MARGARITA GRIFFITH
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